Los tiempos de elección han llegado, y lejos de que yo este
como un niño “esperando la Navidad” (quizás para los políticos sí lo sea), es
un tiempo de reflexión (algo así como la cuaresma, el problema es que si
elegimos mal, estamos pagando por “nuestro pecado electoral” 6 años o más) de
lo que queremos como sociedad y lo que esperamos de un buen gobernante.
Nuestros candidatos, se han convertido en “elegir por el
mejor” a elegir por el “menos peor”. Y
justamente, en estos tiempos en los que los candidatos o están dormidos; o ya
se sienten con la elección segura; es importante pensar un poco más antes de
darle un voto al sujeto en cuestión.
La frase “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece” me
pone a pensar más en estos tiempos. ¿En realidad merecemos que regrese el
partido de siempre y esta vez. representado por un tipo con el carisma de una
hiena y colmillos de un sable, casado
con una mujer que lo único que ha hecho en su vida es actuar y que para rematar,
gobernó un estado y que sus errores fueron fuertes y preocupantes: aumentaron los
índices de feminicidios; “tapó” un
homicidio de un infante y que hoy ni se acuerda de éste; es incapaz de
mencionar tres libros que le marcaron su vida (¿ni siquiera los asesores pudieron
darle una lista de cinco libros con sinopsis y que se las memorizara?); en donde su lema “es
el cambio” y si efectivamente, su partido nos dio un cambio, ¡pero al hoyo (y
seguimos ahí)! (¿alguien olvida las devaluaciones? ¿las desapariciones forzadas? ¿el “dedazo”
presidencial”; la nula libertad de expresión en los medios y en donde, quien
osará hablar y/o escribir una opinión contraria a la del “señor presidente”,
algo le sucedía al reportero o al periódico; una
cámara de diputados y senadores en donde pasaban todo lo que se le ocurría el
señor y que tristemente, los fregados fueron todas las clases sociales del
país, etc.
¿En verdad nos merecemos a un
cuate con ideas intolerantes retro? y que sin duda, de salir electo, ¡los
cambios serán negativos! Me niego a aceptar la imagen de un tipo joven que
representa un partido viejo e intolerante. ¿De verdad, queremos regresar a un
país así? Si no mal recuerdo, mucha gente (si no es que todo el país) se quejaba hasta el cansancio de “la rata
orejona” que ocasionó la devaluación del 94 y hasta querían juicio político, ¿de
verdad, lo han olvidado?
El segundo candidato, de izquierda, según (su cuna fue el
partido de siempre), quien llegó del sur del país (en donde quemó pozos
petroleros) a gobernar la capital violando inclusive, el mismo código civil,
pero claro ¡qué importa! Este sujeto en el 2006 al saberse perdedor de la
campaña cerró por meses (y ¡berrinche!) una de las avenidas principales del DF,
ocasionando perdidas de empleo y estragos económicos a los locales comerciales
que se encontraban ahí localizados. Esa persona quien se decía hasta hace un
año “el presidente legítimo” y hablaba pestes del gobierno Federal; HOY tiene un ataque de “amor” infalible por el
país y ridículamente su lema (hasta hace poco) era que quería una “República
amorosa” (¿¿que demonios es eso??? Que alguien tenga la amabilidad de
explicarme eso); hoy se le olvidó y ya no es “tan amoroso” (mmmhhh… le duró
poco el amor y le dio otra enfermedad recurrente en la política: la pérdida de
memoria y quien evidentemente, ya olvidó
los linchamientos que hubieron en Tlahúac; la infame cantidad que ganaba su
chofer; su hijito adorado que permitió que la piratería de taxis creciera; el alto índice de robos; las grabaciones filmando
a manos llenas a un sujeto que estaba cerca de él; dejó el DF como un búnker con tanta
construcción mal planeada, pero ¡el chiste era que se viera que trabajara con
sus obras!; corrupción en el presupuesto y empresa que construyó su mentado e
incompleto segundo piso y no olvidemos, sus “ego” conferencias mañaneras para
contarle a la prensa sus hechos de la noche anterior. ¡Terrible! Lo único que
me queda por decir de este sujeto es que “old habbits die hard”, regresó
agresivo al debate presidencial y cambió de la “República amorosa” por “el
cambio verdadero”… ¡Diablos! ¿El cambio verdadero es regresar a la corrupción
totalitarista de uno u otro partido? ¿el
cambio verdadero es tener un país gobernado por un megalómano quien no cree en
los empresarios; quien estuvo en contra de ellos y quien ahora, se dice, ¿va a respetarlos?
¡Por Dios, no! Pero, insisto…Creen que no leemos y tenemos los mismos problemas
de memoria que ellos.
La tercera candidata una mujer de derecha (¡arriba las
mujeres!). De cuna del partido, inteligente, elocuente…Pero…¡brincó y brincó
tal ranita perseverante hasta llegar hasta donde está! ¡OK! Sabe jugar el “juego
del poder” y le reconozco su inteligencia y agallas; pero… ¿por qué demonios
tiene a tan malos asesores? ¡Parece que la odian! Las campañas son débiles, las
fotos mejoraron pero ¡nada más no sube! ¿Qué necesita un cohete? Se ha puesto en situaciones donde la han
acribillado y se ha defendido muy poco, pareciera que está entretenida en ver
que hacen los otros. La creo capaz, no sólo por ser mujer, sino porque el
partido que ha estado en los últimos 12 años, ha sido coherente y le ha dado
una estabilidad al país que no habíamos tenido en mucho tiempo (¡aplausos!)
PERO… sus errores han sido grandes y del partido al que representa, pues si…
han sido grandes… sin embargo, le reconozco que aún y cuando cuenta con poco
apoyo de su partido, ella ha llegado hasta donde está. Sólo que, espero que si
llega, al menos, termine UNO de los objetivos que tenga en campaña porque
tristemente, cuando estuvo el Educación, Senado y programas sociales, creo que
inició los programas pero…no los terminó y los dejó a que se fueran encausando solitos
(bueno, hay que aceptar que mucha gente de cualquier partido, le encanta eso de
“cacarear el huevo” y una vez que lo sacan…lo dejan en el olvido. Hasta he
pensado que esa idea es cultural). Ella tiene buenas ideas, empuje y tiene de
base un partido, que sí, hizo la “tarea sucia de limpiar la casa que tenía la
suciedad de 30 años” a costa de muchos y que ha ocasionado mucho descontento
pero hay una economía estable, un país en crecimiento óptimo, con libertad de
expresión; autonomía en las instituciones…vamos, limpiar la casa de más de 70
años de porquería que dejó el inquilino anterior, no se limpia en 12 años y
¡eso es un factor, que por mera lógica no se hace! Todo mundo se imaginaba que
en cuanto llegó el “grandote bigotón” iba a llegar con una varita mágica y tal “hada
madrina” iba a quitar las malas mañas, ¡no! Ni existen las varitas y tampoco,
re-educar a las personas que manejan las instituciones se hace tan rápido.
Repito, “Old habbits die hard” pero han sido perseverantes en desaparecer esas
mañas y enseñarnos otras formas de hacer las cosas. En fin, la “mujer fuerte”
necesita demostrarlo que lo es ante un sureño megalómano y un “junior” con
malos hábitos.
Y el cuarto, un hombre quien ha asesorado a políticos, muy
inteligente y al menos, en su CV no figura el hecho de que ha padecido la
extraña enfermedad de pérdida de la memoria posterior a un hecho malo que ha
hecho; tiene muy buenas ideas, es elocuente pero representa a un partido que nadie
apuesta por él por su fundadora y quien por más buenas ideas que tenga y una
elocuencia e inteligencia digna de catalogarlo un Einstein político, es
evidente que no llegará a “la grande” pero quien quita y de premio de consolación
alguien le de algún puesto. Estos días de campaña, solo han servido para darse
a conocer como “la nueva estrella en ascenso” y punto.
Y haciendo un poco de reflexión, me preocupa la gente
acarreada; la gente a quien aún se le puede comprar con una despensa por falta
de comida; la gente quien dice: No estábamos tan peor; la gente que quien en
vez de convincentemente votar y decir: “este es mi candidato y por quien voy a votar”,
hoy dice: “voy a votar por el menos peor”; me preocupa que los políticos siempre
prometan lo mismo y no aporten ideas nuevas de crecimiento, reformas, en fin
cambios.
Si por naturaleza, al ser humano le encanta cambiar (y otras no tanto
pero se adapta), ¿por qué demonios es conformista y seguir con este tipo de ideas?
En fin, a pensar antes de votar.
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