miércoles, 19 de octubre de 2011

Y el premio "Marga López" es para...

¿Qué es lo que nos hace ser nominados al premio “Marga López”, SENCILLO ¡¡¡SER AZOTADO Y DRAMÁTICO!!!

Haciendo un poco de memoria, ¡creo que el drama, en cierto grado, gusta mucho! (Quizás por lo que vaya a poner a continuación seré crucificada o en su defecto, quemada en leña verde) Tenemos a un representante del “dramatismo” en nuestra cultura musical y ese es el mismísimo ¡José José! Sus canciones (tooodaaas) son un drama, un constante “azote” de dudas, recuerdos, abandono, etc, etc. Y lo peor, es que para muchos (insisto, para muchos, me estoy ganando el infierno por lo que estoy afirmando) es el ídolo, el “príncipe de la canción” y el “confidente” para esas noches de borrachera cuando te rompen el corazón (al menos en mi caso, prefiero ser más sofisticada y escuchar y hacer otras cosas, en vez de reventarme la vocecita de Josecito). Este es el claro ejemplo de cuánto puede llegar a gustar (y justificar, peor aún) el drama.

Después de ciertos períodos de mi vida en las que me reventé siendo la “Princesa del Drama”; en donde me quejé hasta el cansancio de lo que no tengo, de armarme historias complejas y en donde pensaba, idiotamente claro está, en que si la historia no tenía la dosis (sea poca o mucho) de drama, simplemente no valía la pena. ¡Qué equivocada estaba! La vida, de por sí, nos entrega momentos dramáticos, tristes y fuertes, que la verdad, ¿de qué demonios sirve complicarnos más la existencia con historias mentales? Como buena “ex  princesa del Drama”, en mi experiencia, veía súper normal el ser dramática y hasta se justificaba con el fin de  demostrar “x” o “y” cosas, como ejemplo: mi fuerza y capacidad de “superar las adversidades”. ¡Por favor! El factor drama no mide las capacidades para resolver los conflictos y menos, ayudan en algo. Al contrario, engrandece (todo y en sentido malo), desgasta y dan una flojera enorme.Yo no digo que la vida sea de color de rosa ni mucho menos, pero ¡carajo! ¿De qué demonios sirve buscarle ese factor? ¿Por qué la maldita necesidad? ¿Serán las telenovelas o novelas? ¿Las películas en donde, absolutamente todo, después del mega drama, se resuelve y hay un final feliz? ¿Las terapias baratas para justificar las heridas, en vez de sanarlas? ¿Es tan difícil vivir plenamente y realmente ver la vida como es: “momentos buenos, malos, espantosos y regulares y –literal- aprender, agradecer y dejarlos ir? ¿Somos adictos, nos hacemos tontos o simplemente, no tenemos en qué descargar nuestra complejidad humana? (¡¡¡ya me explayé con las preguntas!!!).

Hace poco escuché en el radio que las mujeres tendemos mucho al drama/reclamo, en lugar de llegar a acuerdos. Sin embargo, he descubierto que no es exclusivo de nosotras; más bien, hay seres humanos que son más dramáticos que otros y creo que los que son los menos, podrían ser considerados “extraterrestres”. ¿Por qué para todo debemos armar el “drama”? De que si somos impuntuales, de por qué no llamaste, del porque no hiciste, pensaste, eres, dijiste. Pretextos, pretextos, que a final de cuentas, son detonantes para sacar a la “Marga López” que tenemos en nuestra cabeza y quien se encarga de armarnos las historias más idiotas que una telenovela (de cualquier televisora) y para colmo, saca a la mártir/víctima o en su defecto, mala del cuento. Lo cual, es volver al mismo círculo vicioso dramático, en lugar de analizar el punto medular, ¿qué diablos estoy YO haciendo? Si ponemos nuestras expectativas en las manos de los otros,  eso…eso…Hace que a gritos salga “Marguita” y obvio, sufrimos sus consecuencias (sea como aguantadores de dramas como personas que los hacen).

¿Qué es vivir sin dramas? Es aceptar la vida como es, tener la capacidad de ver claramente las cosas (respirar hondo y aceptar que hay cosas que están fuera de nuestro control para cambiarlas) y aprender de los trancazos de la vida. Quizás en ese sentido, a algunas personas les ha pegado más que a otras y eso, en muchos casos, incrementa la percepción de ser “más dramáticos” y aprehensivos que otros, y si no hay ayuda, de cualquier tipo, “Marguita” sale con determinada frecuencia (voluntaria e involuntariamente); no permite ser objetivos y sale con gritos. O de plano, también están las personas (como mi hermano, bueno en realidad, algunas veces lo hemos catalogado como un “vale gorrista” consumado) que son muy alivianados y dejan que las cosas fluyan como deban y no se agobian. A lo que creo firmemente, que él (y las personas quienes son así) viven plenamente y tratan de no engancharse con aquello que no puede cambiar.

¿Qué he aprendido en este tiempo? La verdad no tengo ni la más remota gana de lidiar con los “dramas” (propios y ajenos), no me interesa ser una “Drama Princess” (ni ganarme el premio por serlo) y mucho menos, aguantarlos (de quien sea, porque olímpicamente se van a la goma). Si los problemas tienen solución, resuélvelos. De los primeros aprendizajes que he puesto en práctica es que al primer indicio de “drama”( de cualquier índole y de cualquier persona), ocasiona que inmediatamente sonría fríamente y de plano, me instale en el mood: “mira fijamente y piensa en otra cosa que NO te de flojera”.
De nueva cuenta, ¿para qué los dramas, las quejas y sacar al berrinches que llevamos dentro? Nuestra “personita berrinches” no tiene la capacidad de “Godzilla” para destrozar una ciudad, pero SI tiene la capacidad de decir cosas sin pensar de las cuales podamos arrepentirnos  y si la sacamos sin bozal, hace literalmente, lo que se le da la gana y ¡gracias, valemos gorro! ¿Para qué demonios hacemos partícipe a la gente de nuestros berrinches y nuestros arranques cínicos? Ellos no tienen la respuesta, ni culpa y obvio, ganas para reventarse semejante “actuación”. Si quieres resolver los problemas, resuélvelos. ¿Quieres dejarte de quejar? Cambia tu manera de ver la vida, cambia de trabajo, actividades, escucha a tu corazón y no bloquees la razón, haz lo que sea, ¡pero actívate!  Y no lloriquees por el pasado, por lo que no tienes, por lo que deberías de tener, por lo que mereces, por malos tratos (verdaderos e hipotéticos), por truncamientos, por lo que sea, pero deja de lloriquear, enfrenta y arriésgate, en vez de darle la vuelta.

Es bastante complicado tratar de “simplificar la vida” y verle el lado más “amable”, pero da menos flojera (o al menos en mi caso), en lugar de que estés viéndola desde el punto de vista del drama.

Para dramas…mejor se lo dejamos a Marga López o contemporáneas (lo retro si está de regreso, pero esto está OUT) y para aquellas “Marga Lopez” vivan y dejen vivir,  dejen de quejarse, ríanse en vez de ser cínicos; diviértanse en vez de sufrir y vivan el hoy.

La verdad hacer premios en honor a cuanto nominado dramático que se presenta en nuestras vidas, sale en una ¡¡¡¡lanaaaa!!!! Sin contar, que la lista es (y será siempre) interminable.

lunes, 10 de octubre de 2011

El precio de ser soltera

Con mi cambio de estatus sentimental, que lejos de que se haya borrado de alguna que otra red social, han habido cambios de otra índole. Unos francamente refrescantes, retadores, lindos y otros que mejor me dan risa.

 Los cambios lindos.
Acabo de regresar de mi acostumbrado viaje de cumpleaños. Este año decidí ir a la playa y me encantó! Nadé con delfines y es una de las experiencias más lindas que he tenido en mi vida. Son animales muy inteligentes y con una vibra tan especial que en todas las veces que los toqué, sentí una paz muy especial. Altamente recomendable.
Después de que me llovió, caminé un rato hasta llegar al inicio del rio que está en Xel-Há, y para mi sorpresita, si quería ir al principio del parquecillo, la única forma de bajar era nadando, sea por "llantita" o "snorkeleando" y ni modo, a aplicar lo segundo.
Ya después de que me apretaran el chalequillo este, me puse las aletas y el visor...Y pues a nadar. Aún y cuando solo estas de mero observador lejano de la vida marina, es una belleza!!! (para alguien quien 1) nada bastante malito y 2) nunca había snorkeleado, resultó una experiencia súper padre!!!!) Muchisimos peces de colores, mantas, en fin...es otro boletillo, Cuando me sentí cansada, dudé en tomar una de las llantitas para subirme y andar tal "ñora gorda" que me dejara llevar la corriente. Y la verdad, al de pronto ver a las personas trepadas en la llantita, la verdad no me dieron muchas ganas, nunca he sido de las vaquetonas que se queda echada para estar bajo la corriente. Trato de llevar mi ritmo, cual sea por momentos, pero es MI ritmo. Así que me dispuse a seguir y seguir nadando tranquila, pataleando y no nadando de  "muertito". Paré en un paradero que estaba en medio del rio y descansé un rato, las ganas de tomar una llantita de gorda fueron grandes porque ya estaba medianamente cansada de tanto pataleo y de plano, decidi mejor olvidarme de esa opción e ir por todo el rio nadando y encontré tantas cosas, que creo que me las hubiera perdido si hubiera optado por la opción "fácil" de dejarme llevar por la corriente.
Me metí por lugares obscuros, estrechos, en fin...lugares que me daban miedo y que hoy después de haberlo hecho sola, me encantó la emoción de vivir cosas nuevas y que esto es producto de un trabajo constante personal.
Par de aprendizajes: vivir sin miedo y experimentar. Uno nunca sabe con las sorpresas con las que se puede encontrar. 
Después de mi experiencia sorpresiva, descansé en una hamaca y ahí me quedé dormida un rato. 
Ya despierta, me lleve todo mi equipo para buscar más lugares en el rio para nadar. Literalmente, había olvidado la sensación de estar tanto tiempo en el agua, es tan relajante! De repente es bueno tener la capacidad de perderse en el momento y eso hice, me perdí nadando y observando.
Tercer aprendizaje: creo que esto se debe a que lo aprendí en la yoga, AMO el silencio!! Y trato lo posible de darme tiempo en el día para no hablar, escuchar con detenimiento y mantenerme callada antes de decir algo o inclusive pensar. El caos, encuentra su cause. Aunque de repente, un poquito de caos en la vida, es sano y muy divertido.
Fui dueña de todo mi tiempo, por momentos acarrereado, por otros francamente, llenos de paz y tranquilidad.
Los días transcurrieron en paz, aunque por ahí tuve un incidente con el sol, el cual me obligó a guardar reposo. Después del día y medio que me aventé (me sirvió, leí muchisimo y no eran cosas legales, yupi!!) salí a un bar con mi amiga y unos amigos de ella. Tomamos (literal) un tequila y dos cervezas y traíamos, LA ACTITUD. Muchísima risa, burlándonos de los cantantes OTI que cantaban en el Karaoke, plática amena, en fin, la risa que me encanta escuchar.
Y el sábado, a ¡bailar! Madre mía, tenia cuarenta mil siglos que no lo hacía y me divertí tanto, porque literal, el plan era meramente divertirse, cantar y bailar.  Y el objetivo se alcanzó de nueva cuenta, muchísima risa y cantamos como enajenadas.
Aprendizaje antrero: rie tan fuerte y vive cada momento con todo tu ser, porque ese momento, no regresa.

Ahora los momentos que mejor he decidido que me den risa:
Hay momentos en los que apenas te estás acostumbrando a todas tus experiencias en solitario, cuando de pronto, no sé porqué demonios, algunos amigos creen prudente presentarte gente (por más que les definas la palabra no quiero...creo que en esos momentos no entienden español y francamente, les vale) o de plano, llegan de la nada a tu mesa a insistirte que quieren presentarte al primo feo borracho.
No, no estoy en condiciones (disculpen las molestias que esto le ocasiona pero estamos en reparación), no estoy urgida y francamente, no tengo ganas en reventarme citas irrelevantes con hombres que se hacen los interesantes  y que fingen una estabilidad emocional y que al final del día le tiran al "haber que pasa". ¡¡¡¡Ahhh, no gracias!!!!!!! Aún y con que mi estado es en "reparación" y no tengo ganas de salir  en ningún momento he flaqueado en saber quien soy y que es lo que quiero de un hombre (y perdón, pero mi estandar era alto hasta antes del ex y hoy, es un gradito más).
¿Seré una amargada por qué no quiero que me presenten a nadie? Francamente, el comentario del desconocido me puso a pensar por unos momentos y al final de escuchar su frase, de manera cortés y en paz, lo invite a desaparecerse de mi vista y mesa. 
 A veces hay que pasar por este tipo de incidentes, en donde te hostiguen hasta el maldito cansancio o de plano, te pidan salir "por fa, por fa, porque les pareciste una niña interesante", para darte cuenta que es de alguno de los bemoles del ser soltera y ser alguien medianamente pensante y atractiva. Para este tipo de situaciones lo mejor es sonreir, escuchar y diplomáticamente decir: no estoy interesada, muchas gracias. 
Hoy estoy enfocada en todo mi ser y mi tiempo es para mi y enriquecerme día a dia y ser feliz conmigo misma.

Otros de los momentos que hace poco tuve que pasar fue el bonito interrogatorio clásico familiar "y dónde está el novio?". Escuché sus preguntas, sus afirmaciones "pero si te veías tan enanorada" y vi sus caras de "ah pobre". A lo que solo respondí: hablo por mí y yo hice esto o aquello en la relación y él sus razones tuvo ( y las sé, pero no es responsable, respetuoso ni prudente de mi parte contar la historia) y la verdad ¿qué sentido tiene revivir la historia del "truene"?) He apredido a solo escuchar y responder (si quiero y editado) lo más serena y pausada posible a cualquier pregunta que me han llegado a hacer de él o algún tema incomodo. Ese es la parte buena y la que no es tan mona es tener que afrontar este tipo de interrogatorios "gestaporianos familiares" y sus comentarios secundarios... ahh familia, a final de cuentas.


En fin hay momentos que te demuestran que tan fuerte eres, que tan humano y que has aprendido a ser una mejor versión de ti día a día...Y así sigo, fuerte, humana y estoy siendo una mejor versión y doy lo mejor de mí diario, porque eso es lo que tenemos cierto: el hoy.