jueves, 29 de septiembre de 2011

Las estrellas de nuestra vida

Hoy por "causalidades" del destino, me enteré que este Blog ha movido a algunas personas a ir al "Bikram". Como dije, son historias y experiencias que me gustan compartir. Y que sin duda alguna, me encantó saber que quieren ir a un lugar "retador", que sana desde adentro y que ayuda mucho a conocernos y redescubrinos como seres humanos.

Y me puso a pensar, ¿qué tipo de estrella seré? Algunas personas, me han dicho a lo largo de mi vida que brillo mucho y más cuando rio a carcajadas; otras, me han dicho que se acuerdan de ciertas aventuras que vivieron conmigo en la adolescencia y otras, que simplemente tienen un recuerdo de mí y mi manera de entregarme a la vida.

Cada ser humano que llega a nuestras vidas es "por algo", por un instante, unos años, inolvidables y una vida.
Por mucho, prefiero ser "una estrella inolvidable", quien quizás hoy no esté presente en el hoy de sus vidas, pero sé que llegué para un fin: amar, decir verdades, reir o simplemente, compartir un momento que quedará en el recuerdo vago de la memoria.
¿Qué es lo que nos hace ser unas estrellas? Creo que el ser auténticos. Siempre durante toda mi vida, he sido criticada y señalada por muchas cosas, sin embargo, esas cosas por las que me señalaron en su momento, demuestran que tipo de persona soy: alguien quien no vive con miedos, fan de los riesgos y quien dice lo que piensa (y vaya que lo he dicho! Algunas personas de bruja no me bajan o quizás de tonta en ocasiones, pero la verdad... hablan y se acuerdan! Ahhh!!! no paso desapercibida, eh!). Y no es que tenga en la cabeza siempre "tengo y debo ser inolvidable", no más bien son las acciones las que hacen que haya este tipo de situaciones. 

Hay estrellas fugaces que son tan brillantes que son imposibles de olvidar. Mi ángel prestado, quien solamente estuvo 2 años a nuestro lado, no hay día que no me acuerde de él, de su luz y su risa increíble que hacía mover mi mundo. Son estrellas que llegan para enseñarnos a ver la vida de una forma distinta, sentirla distinta y replantearnos, en algunas ocasiones, nuestra trascendencia.
¿Cuántas estrellas fugaces han tocado mi vida? Son contadas las que recuerdo, porque las otras, brillaban tan poco, que se apagaron en la memoria.

Las estrellas que llegan en verano y se van en la misma estación. Están a nuestro lado durante las estaciones de calor y florecimiento. Estas estrellas son muy poco usuales, porque dejan su brillo en nuestro ser y sin duda, dejan huellas. Son tan complicadas pero a la vez fascinantes, que lo único que nos queda cuando se van, es dar las gracias por habernos demostrado la belleza de las estaciones de calor cuando más teníamos algo frío en nuestro ser. 

Los faroles que se creen estrellas que ni  son estrellas, ni son inolvidables y brillan con luz eléctrica, son falsas, se apagan con facilidad y necesitan un reemplazo cuando se funden; con una pedrada se apagan o rompen y son poco útiles. Cuando brillan, creen que son tan brillantes que nadie los merece, sin embargo ni siquiera se dan cuenta de que están huecos y vacíos. No aportan nada, más que ideas vagas, desestructuradas y en definitiva, cuando hay una luz de verdad a su alrededor, se apagan y se convierten en lo que en realidad son: una estructura vacía reemplazable. ¿Con cuántos faroles hemos tenido que lidiar en nuestra vida y peor aún, les dedicamos tiempo de nuestra luz? Creo que les hemos dedicado más de la cuenta y la verdad, solo hay que verlos con detenimiento: ¡no son nada sin un foco!

Las estrellas del invierno, lejos de ser frías, son muy distantes y que sólo a la distancia podemos verlas, jamás aprender de ellas porque son tan inalcanzables, que solo queda admirar su brillo.

¿Cuántas estrellas han tocado mi vida? ¿vivo con ellas y están conmigo? ¿cuántas añoro? son muy contadas las que han transformado mi ser; con las que vivo y solo algunas son las que añoro todos los días con todas mis fuerzas.

El aprendizaje, agradecerles a todas las estrellas que estuvieron conmigo y dejarlas en el firmamento de mi vida;  brillar cuanto pueda en los momentos más obscuros, ser mi propia luz en todo momento y no dejar que nada ni nadie evite que deje de hacerlo, porque de dejar que eso pase, DEJARE DE SER QUIEN SOY. Y si a alguien no le gusta... Please, vanish from my world :)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Algunas historias a 42°

He platicado de los beneficios físicos y algunos emocionales de lo que ha hecho la yoga en este período de tiempo, pero no de las historias del porqué HOY estamos ahí metidos en un salón de 42°, haciendo 26 posturas por 90 minutos dedicados a nosotros mismos.

Historias al final del día y que todas, terminan con un enorme agradecimiento por todo lo que nos ha hecho y cambiado la percepción de la vida.

Empecemos por la historia de una mujer fuerte, brillante como una estrella y un ser maravilloso a quien yo admiro cada día y quien es para mí un ejemplo de vida diario. Ella terminó en Bikram a causa de un dolor tan fuerte, que en momentos no sabía como darle algo de fuerzas o palabras para reconfortarla. Ella, mi ejemplo, la veía con fuerzas sobrehumanas para seguir adelante pero la mirada, alma y corazón apagados. Admirablemente, se armó de valor para continuar mirando hacia adelante con el corazón y el alma hecha pedazos y alguien, le recomendó la yoga.
Pasaron los meses y comencé a ver, como poco a poco había una lucecita dentro de esos ojos enormes, poco a poco se veía una pequeña sonrisa y su fuerza interior, fue apareciendo.
Y HOY, a dos años de que ella encontró la yoga, la determinación, el HOY para ser mejor, para "estirar la rodilla y tener la garganta ahogada", es una persona con un equilibrio emocional y físico increíble con una luz muy fuerte y ella es un claro ejemplo en que no importa qué tan obscuro la noche esté, eventualmente amanecerá y el sol brillará tan pero tan fuerte, que será la recompensa de soportar en silencio y tranquilidad la noche más obscura.
HOY a su vida está tomando un equilibrio lleno de paz y lo comparte con todas las personas quien se le acerca. Y tiene una entre todas esas bendiciones,  llegó una lucecita que ilumina un estadio, llena de paz y mucho amor que dar.


La segunda historia, la escuché mientras estaba en el vestidor mientras me arreglaba para la clase (el disfraz de abogada lleva su tiempo quitarlo y ponerlo) de yoga.
Ella una chava del interior de la república, estudiaba en una de las universidades más prestigiosas del país, promedio envidiable pero una vida social reventada, fue lo que la orilló a terminaren Bikram.
Lo había intentado todo, sin embargo entre la presión escolar y los fines reventados, es lo que hizo que nuestra protagonista terminara en rehablitación. La cual, por lo que escuché, no le sirvió y continúo con su estilo de vida. Hasta que alguien le recomendó la yoga y el reto que empiezas desde el aguantar un salón de 42° con todas las posturas y en hora y media, le pareció bastante interesante. HOY practica yoga con todo el grupo, increíble ser humano y que te transmite sus ganas de vivir con tan solo escuchar su voz de "tú puedes hacer mejor la postura".

Y la tercera, esta citadina poco común, quien tenía el corazón cansado, alma hecha pedazos y los ojos hinchados, a quien amigo la llevó arrastrada a clase de 11 am un domingo nublado de julio. 
Esta citadina quien después del 5to día de semana introductoria y por "causalidades" del destino, no bastando tener roto su ser, se rompió la base de la columna vertebral y así se aguantó algunos días, hasta que el dolor fue insportable y la llevó a hospital. No queriendo escuchar al cuerpo, no le quedó remedio más que descansar y tener que sacar paciencia de abajo de las piedras y cada día pedía a gritos regresar a la yoga, porque eso de enfrentar el dolor, no le encanta y quería su fuga. Regresó y por su "intensidad y enorme necesidad" de fugarse del dolor emocional, se desgarró los muslos. OK, mala técnica y tuvo que caer en conciencia, que estaba haciendo todo lo posible en reventarse físicamente para sentir algo, en lugar de verle el sentido correcto: SANAR de adentro hacia afuera.
Se dejó de idioteces, puso un alto al dolor, quejas y mandó al demonio a quien era antes y se dispuso a comenzar desde cero: poco a poco con las posturas y dejarse sanar de adentro hacia afuera.
Obvio, no se metió al reto (demonios, un año gratis no me hubiera caido nada mal, pero entiendo que físicamente no estoy muy óptima que digamos (baby steps) y no iba a dejar pasar la oportunidad de irme de vacaciones!!!) y HOY está tomandóse la vida y la yoga más como una filosofía para sanar, encontrar el equilibrio y disfrutarla "con la cara feliz y contenta" cada minuto y una vez fuera de la yoga, seguir con la buena vibra para mantenerse contenta y reirse del pasado, de quien era antes y las cosas que le  preocupaban, enojaban o entristecian; el exterior no va a cambiar pero su interior y percepción de verlas día a día, si ha lo ha logrado y al menos, hay dias en que la carcajada se escucha en todo el edificio de donde trabaja. Esta citadina esta de pie y ¡voy muy bien!


Hay mil historias que si me pusiera a recabarlas, creo que podría tener una historia por día, sin embargo, en la pagina de la yoga estan los testimonios de algunos que tenemos la fortuna de estar HOY dentro de esta yoga, que nos ha enseñado a ver nuestras capacidades, fortalezas y luz interior.


Solo puedo decir a todo esto ¡Gracias! (y no, nadie de la yoga me paga por hacerle publicidad al Bikram o regalar semanas gratis a mis amigos; simplemente es compartir esta experiencia que llegó a mi vida como un rayo de luz cuando peor estaba y que me guía día a día para ser mejor y me ha dado fortaleza, seguridad, amor y un enorme agradecimiento por ser quien soy y por HOY estar en donde estoy, sin quejas, sin lados nefastos, sin malas historias. Simplemente es mi historia y ¡la vivo día a día!