En todo este tiempo que llevo yendo a terapia, siempre mi psicóloga ha sido muy clara con el tema de las expectativas.
En un principio pensaba que las expectativas eran para crecer, mejorar y que en buena medida, tener una idea de qué esperar de tí y del entorno.
No me había dado cuenta que, al menos para mí, era un instrumento de TORTURA.
Creía que debía de ser de "x" forma para que me aceptaran; creía que si hacía "y", me iba a ir mejor en muchos sentidos y cuando el resultado era lo opuesto, ¡gran drama! (en mi vida y en la de los demás).
Mucho de la expectativa se mueve a partir de eso, "de las creencias en el otro, de cómo debe de comportarse, el deber ser, el deber sentir, el deber estar", en fin, un adivino psicólogico/emocional que va por la vida cumpliendo con lo que el otro quiere, desea o peor, espera.
¿Qué podemos esperar de los otros si nosotros no sabemos o mejor dicho, no damos eso? ¿qué es lo que realmente esperamos de los demás?
"El que espera, desespera", dice un dicho y no sólo se refiere a tomar las riendas de nuestras vidas para hacer que las cosas pasen; sino también en esa "espera de cómo debemos de actuar en determinadas situaciones con los demás".
Esperamos tanto de nuestra familia, de nuestras parejas, de nuestros trabajos, de todo. Nos han puesto el chip de "así son las cosas y mientras las hagas, pasarán cosas buenas". A mi muy corta vida, puedo decir que NO, no es cierto. Las cosas pasan por muchas situaciones y me han roto el esquema cuarenta mil y un veces (y obvfio, las expectativas).
Llevaba un tiempo diciendo que "no tenía expectativas" con mi pareja y mi trabajo; y la verdad, es que SI las tenía y vivía en un eterno drama.
El ejemplo que me viene a la mente es: yo comunmente soy muy cariñosa y devota en manifestarlo. Mi novio, es completamente contrario a mí, es cariñoso pero muy reservado. A lo que muchas veces, yo le decía que quería más demostración de afecto, que muchas veces necesitaba más mimos, qué porqué no podía ser un poco más flexible, y bla, bla, bla. La verdad, es que estaba hablando de una carencia MIA, que no era suya (él demuestra su interés por mi y la relación con hechos, no con meras palabras cursis de momento). Hice un reclamo porque él tenía (excuse me? Tener?!) que ser más cariñoso y casi, casi, leerme la menta cada vez que necesitaba algo (aún y cuando dicho chip no está en la naturaleza masculina y en la de nadie).
Cuando caí en conciencia de que esto es tema mío, me liberé de la expectativa que ponía en los demás y que no me hacía responsable de ella; que era mucho más fácil para mí acomodar o pedir a los otros, sin darme cuenta que quien tenía ese rollo era yo. Así que me dispuse a trabajar más fuerte en mi persona, en cuidarme, mimarme y darme a mí lo mismo que le doy a los demás.
Actualmente, él sigue demostrando de la misma forma su interés por mí y la relación y yo vivo muy contenta con ello. Simplemente, cuando quiero un abrazo, lo pido y no vengo con enredos de: "es que si ves que estoy hecha polvo, porqué no me abrazas, y bla, bla,bla". Aprendí que las carencias personales, no deben de endosarse a los demás, son tuyas y en tí está en trabajarlas y no puedes poner tus expectativas en manos ajenas. Esperamos tanto de los demás, pero ¿y de nosotros esperamos en la misma magnitud? ¿Somos tan exigentes que creemos que los demás DEBEN de darnos lo mismo?
Hasta que abrí los ojos me di cuenta de eso: tus amigos, familia, pareja, etc, etc. Te quieren y algunas veces, podrá coincidir al 100% en lo que tienes de idea, otras (como es el caso con mi novio y amigos) me demuestran su amor de otra forma, la cual, es auténtica, verdadera y libre.
Las expectativas al menos para mi, han sido un gran dolor de cabeza...así que, vivo responsablemente y con la conciencia de que lo que hago y doy es lo que quiero, deseo y necesito para hoy estar en paz conmigo misma, sin expectativas, ni malos rollos, solo vivir plenamente.
martes, 15 de marzo de 2011
Nuevos Amigos
Hace algunos meses que la relación con unas amigas, tronó. A eso, aunado a una mudanza laboral, pues evidentemente la brecha se hizo más grande.
Eramos amigas desde que yo entré al trabajo, compartimos cafés, comidas de viernes, fiestas e inclusive, una de ellas terminó por presentarme a quien hoy es mi novio. La relación era muy sana, estrecha y padre; sin embargo, como todo en la vida, cambió y terminó.
Los motivos fueron discusiones por enredos y malas interpretaciones; por comentarios, era una olla express que en su momento, tarde o temprano, o se paraba o estallaba. Y en este caso, estalló con singular alegría.
¿Es cierto que hay gente que solo está un día, una estación, un año o una vida dentro de tu vida? ¿qué es lo que hace que una amistad supere tantos retos y termine siendo fuerte? ¿será que somos "deshechables"? Quiero pensar que lo anterior no es así, ya que han pasado mil años desde que conocí a mis amigas de la primaria y secundaria y HOY, a pesar de que apenas nos reencontramos hace 3 años, estamos felices, organizando reuniones, viéndonos como "si no hubiera pasado tanto tiempo de no vernos"; y las otras amistades que tuve, a la más vieja usanza, dejas de llevarte con una = ya no te llevas con ninguna.
No me pinto como víctima de la circunstancia, en ninguna relación humana hay victimas y victimarios; en la relación solo existe responsables. Y en esta situación en particular, yo acepto mi responsabilidad, más no tengo porqué martirizarme con ideas o responsabilizarme por los hechos ajenos.
Es chistoso ver que el dicho de "si se cierra una puerta, Dios abre una ventana", recién que pasó el incidente de la pelea campal con ellas y mi mudanza, encontré en poco tiempo, un grupo de personas, a quienes considero hoy mis amigos. Son un grupo variado, en donde todos tienen historias que contar, experiencias que compartir y hora y media de comida en donde cada uno cuenta algún tema, evitando la cotidianeidad del trabajo. Desde un inicio, me sentí cómoda y sobretodo, bienvenida. En todo el tiempo que llevo ya en mi nuevo hogar laboral, me han tendido una mano y con ansias siempre espero la hora de la comida para escucharlos y ver que historias nuevas tienen que contar.
Hoy conozco a este grupo de amigos, que hoy me hacen muy feliz y con quienes, he contado y ellos saben que cuentan conmigo. Creo que todo comienzo, en muchos sentidos, viene acompañado de nuevos amigos.
Eramos amigas desde que yo entré al trabajo, compartimos cafés, comidas de viernes, fiestas e inclusive, una de ellas terminó por presentarme a quien hoy es mi novio. La relación era muy sana, estrecha y padre; sin embargo, como todo en la vida, cambió y terminó.
Los motivos fueron discusiones por enredos y malas interpretaciones; por comentarios, era una olla express que en su momento, tarde o temprano, o se paraba o estallaba. Y en este caso, estalló con singular alegría.
¿Es cierto que hay gente que solo está un día, una estación, un año o una vida dentro de tu vida? ¿qué es lo que hace que una amistad supere tantos retos y termine siendo fuerte? ¿será que somos "deshechables"? Quiero pensar que lo anterior no es así, ya que han pasado mil años desde que conocí a mis amigas de la primaria y secundaria y HOY, a pesar de que apenas nos reencontramos hace 3 años, estamos felices, organizando reuniones, viéndonos como "si no hubiera pasado tanto tiempo de no vernos"; y las otras amistades que tuve, a la más vieja usanza, dejas de llevarte con una = ya no te llevas con ninguna.
No me pinto como víctima de la circunstancia, en ninguna relación humana hay victimas y victimarios; en la relación solo existe responsables. Y en esta situación en particular, yo acepto mi responsabilidad, más no tengo porqué martirizarme con ideas o responsabilizarme por los hechos ajenos.
Es chistoso ver que el dicho de "si se cierra una puerta, Dios abre una ventana", recién que pasó el incidente de la pelea campal con ellas y mi mudanza, encontré en poco tiempo, un grupo de personas, a quienes considero hoy mis amigos. Son un grupo variado, en donde todos tienen historias que contar, experiencias que compartir y hora y media de comida en donde cada uno cuenta algún tema, evitando la cotidianeidad del trabajo. Desde un inicio, me sentí cómoda y sobretodo, bienvenida. En todo el tiempo que llevo ya en mi nuevo hogar laboral, me han tendido una mano y con ansias siempre espero la hora de la comida para escucharlos y ver que historias nuevas tienen que contar.
Hoy conozco a este grupo de amigos, que hoy me hacen muy feliz y con quienes, he contado y ellos saben que cuentan conmigo. Creo que todo comienzo, en muchos sentidos, viene acompañado de nuevos amigos.
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