Hace algunos meses que la relación con unas amigas, tronó. A eso, aunado a una mudanza laboral, pues evidentemente la brecha se hizo más grande.
Eramos amigas desde que yo entré al trabajo, compartimos cafés, comidas de viernes, fiestas e inclusive, una de ellas terminó por presentarme a quien hoy es mi novio. La relación era muy sana, estrecha y padre; sin embargo, como todo en la vida, cambió y terminó.
Los motivos fueron discusiones por enredos y malas interpretaciones; por comentarios, era una olla express que en su momento, tarde o temprano, o se paraba o estallaba. Y en este caso, estalló con singular alegría.
¿Es cierto que hay gente que solo está un día, una estación, un año o una vida dentro de tu vida? ¿qué es lo que hace que una amistad supere tantos retos y termine siendo fuerte? ¿será que somos "deshechables"? Quiero pensar que lo anterior no es así, ya que han pasado mil años desde que conocí a mis amigas de la primaria y secundaria y HOY, a pesar de que apenas nos reencontramos hace 3 años, estamos felices, organizando reuniones, viéndonos como "si no hubiera pasado tanto tiempo de no vernos"; y las otras amistades que tuve, a la más vieja usanza, dejas de llevarte con una = ya no te llevas con ninguna.
No me pinto como víctima de la circunstancia, en ninguna relación humana hay victimas y victimarios; en la relación solo existe responsables. Y en esta situación en particular, yo acepto mi responsabilidad, más no tengo porqué martirizarme con ideas o responsabilizarme por los hechos ajenos.
Es chistoso ver que el dicho de "si se cierra una puerta, Dios abre una ventana", recién que pasó el incidente de la pelea campal con ellas y mi mudanza, encontré en poco tiempo, un grupo de personas, a quienes considero hoy mis amigos. Son un grupo variado, en donde todos tienen historias que contar, experiencias que compartir y hora y media de comida en donde cada uno cuenta algún tema, evitando la cotidianeidad del trabajo. Desde un inicio, me sentí cómoda y sobretodo, bienvenida. En todo el tiempo que llevo ya en mi nuevo hogar laboral, me han tendido una mano y con ansias siempre espero la hora de la comida para escucharlos y ver que historias nuevas tienen que contar.
Hoy conozco a este grupo de amigos, que hoy me hacen muy feliz y con quienes, he contado y ellos saben que cuentan conmigo. Creo que todo comienzo, en muchos sentidos, viene acompañado de nuevos amigos.
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