lunes, 8 de noviembre de 2010

Un aniversario de aventuras y aprendizajes

En el penúltimo mes del año 2009, fue cuando decidí comenzar una nueva historia. Con las esperanzas renovadas y el corazón sanado, di el si a un inicio nuevo.
Al principio, todo era rosa, aunque tenía mucha bruma de un pasado que estaba entre los 2 y casi el año de distancia y que, pudiera parecer que cualquier actividad, traía un recuerdo de esos momentos que fueron propios con otra persona. Esos recuerdos agridulces y que ahora, debes de guardarlos en alguna gaveta de tu corazón y seguir adelante con lo que sigue. Compartimos muchos datos (que hoy esa información es inútil) de lo que fuimos, lo que anhelabamos y lo que hoy, queríamos como personas y pareja.


Pasamos por dramas, enojos y discusiones por cuestiones del pasado, diferencia de opiniones, por información que decidí usarla para perjuicio personal y peor aún, encontrarme que su pasado, lo tenía cerca, MUY CERCA; pero, hoy estoy aprendiendo a deshechar esa información, a vivir con el hecho de que la "burguesía es reducida" y que las cosas pasan (hace poco mi actual novio se encontró con mi ex, mi adorado ubicó al tormento y entre risas, solo me mandaba un mensaje al respecto), que el pasado sirve para aprender de los errores cometidos pero eso no significa querer revivir experiencias (y menos gente); que hoy somos personas distintas, más sensatas, más maduras ydispuestas a vivir el hoy el poder empezar a formar las bases de un futuro común.


Me criticaron por mi cursilería (es mi escencia aunque nadie lo crea) y más, por pregonar a los mil vientos como me sentía con el nuevo novio. Me importó muy poco y a la fecha, no hay día que no diga que soy la persona más afortunada del mundo.


Pasamos por 2 períodos de adaptación: cuando él estaba de "becario" con más tiempo libre y otra, cuando dejó de serlo e incursionar a la vida laboral activa. Fue difícil, porque de verlo bastante más seguido entre semana, solo lo veía 2 veces. Entendí su naturaleza de workaholic y su interés enorme, en demostrar que es el mejor en su rama y chamba.


Problemas y diferencias todo mundo las tiene, el chiste es que sepamos aprovechar los buenos momentos de los malos, aprender y crecer.
Me ha dado otra perspectiva, o mejor dicho, me ayudó a reforzar mi naturaleza positiva, aunque hay días que mi propia naturaleza, no lo es tanto y es pesimista. Es en esos momentos, que hemos aprendido a sacar la casta y tratar de que el momento, no se lleve lo que hemos construido en 365 días de convivencia, de amor, respeto y comunicación.

El trayecto ha tenido sus baches, pero me ha quedado claro que ese tipo de baches son los que tenemos que enfrentar, entender, aprender y dejarlo atrás. Ese último punto, es el que sigo aprendiendo, porque una parte de mí, es un poquito aferrada y le encanta azotarse, sin embargo, puedo decir que he tenido un avance paulatino positivo y que, en un tiempo no tan lejano, sé que dejaré más que fluyan las cosas.


Empecé esta historia por un requerimiento de mi corazón, que harto de fracasos y fuerte como él solo, estaba ya dispuesto a entregarse por completo a otro ser humano quien fuera capaz de corresponderme como yo quería.
Si bien es cierto, todos los seres humanos amamos de manera diferente, el punto medular es el mismo: que lo amen por quien es y poderte ver reflejado en los ojos del otro, para que siempre saque una mejor versión de quien hoy eres.
Hoy soy un ser completo, quien ama a otro ser completo y estamos juntos en un camino que, hoy nos está trayendo muchas satisfacciones y retos, con altibajos y formas de amar diferentes, sabemos que nos llena lo que nos damos y somos felices con ello, porque nos amamos tal cual somos, sin ideas preconcebidas y sin querer cambiar al otro.


Hoy soy la más feliz y estoy con el hombre correcto, quien llegó inesperadamente a mi vida con una caja de sorpresas fantásticas y con una promesa de estar al pie del cañón y amarme por la persona quien hoy soy: un ser completo.




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