jueves, 8 de julio de 2010

Amigas con todo y la distancia

Tengo un par de amigas quienes viven lejos. Una de ellas (y quizás la más importante) es mi comadre.

Ambas las conocí en momentos distintos de mi vida, siguen presentes. Una ya se casó y me perdí ir a su boda por falta de fondos, sin embargo ella sabe que ahí estuve.
Y mi amiga de Puebla, hemos mantenido más el contacto con el paso del tiempo. Ella estuvo cuando tuve novio, cuando corté con él y estaba en muy mal, cuando tuve que resurgir de las cenizas de mi persona para volverme más fuerte y hoy que me encuentro muy bien.
¿Necesitamos tener pegado como mueganos a los amigos para saber que son incondicionales?
Irónicamente, antes pensaba que para demostrar cuánto estimas/quieres a alguien, tienes que estar así y la verdad, que mal estaba, ya que no hay cosa más importante que la libertad y darle espacios a las personas. Y es justo en esos momentos de espacios, que sabes, que aunque necesitas (y quieres) estar solo, que solo basta mandar un correo, un chat, un mensaje, para saber que ahí están tus verdaderos amigos.
Mi comadre es una persona que me dice las cosas de frente, sincera, honesta, justo como me gusta que me digan las cosas y aunque a veces, mi mentecita necia, no quiere escucharlo, me queda claro que ella siempre me hablará con la verdad.
Me han faltado muchos drinks con ella para contarle a detalle todo lo que ha pasado y supongo, que a ella le pasa algo similar; la he extrañado en los momentos críticos y buenos de mi vida y sobretodo, echar el chisme con ella para que me cuente a detalle como está y como van los preparativos de la boda.
Ambas sabemos que aún y con la distancia de por medio , nuestra amistad es sólida y que, en cualquier grito de SOS, ahí estaremos.

La forma en como conocí a la comadre fue en un modelo de naciones unidas, formamos una alianza estratégica (muy pinky y cerebro) y de ahí, pal real. Ese fin de semana, me acuerdo que las dos terminamos de antro, tomando unos cosmos (muy Sex and the city) y neteando, como si hubiera parecido que nos conocieramos de añossss... Obvio, intercambiamos correos y de esa ha sido parte de nuestra amistad. Vino después a México, conoció al ex y por algo no le latió (chale, debí de haberle hecho caso y eventualmente se lo hice) y aunque ella no le encantaba, me respetaba y seguiamos siendo amigas.
Yo estuve (aunque sea por correo) cuando se enamoró, cuando cortó, se volvió a enamorar y cuando le dieron el anillo. Hemos intentado de estar lo más cerca la una de la otra, aunque sea por estos hermosos medios alternativos.
Sé que no es lo mismo, pero al menos tratamos de que nuestra escencia pueda leerse por chat o por este tipo de blogs.
Admiro mucho su personalidad, es fuerte, sensata, linda y estúpidamente brillante. Es de esas chicas que tiene todo el paquete y que sé que va a ser muy feliz, porque sencillamente se lo merece más que nadie en este mundo.
Con todo y la distancia, no hay día en que no me encante tenerla cerca en mi vida.

Tus amigos siempre serán tu segunda familia; nunca te abandonan, siempre te dicen lo que piensan, acuden a tí en los momentos buenos y malos y cuando más feliz te ven, adoran a la otra persona por el simple hecho de lo que hacen por tí.

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